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Creative Commons para avispados

mayo 21, 2009

Es un buen momento para hablar de esto, tan bueno como cualquier otro. Al fin y al cabo ya llevo un tiempo con esta licencia y hoy ya tengo experiencias que sustentan mi elección. Aquí va mi historia.

Escogí una licencia Creative Commons porque en aquel entonces estaba metida en el ambiente GNU/Linux y software libre en general, también en la forma de pensar que tan ligada va a ellos. Creía en las bondades de esa filosofía y por eso la elegí, no podía cerrarme eligiendo un copyright, tenía que dar una opción a esas nuevas licencias que nacían. Pero también estaba muy apegada a mis fotos y no quería que se pudiera hacer cualquier cosa con ellas, así que me quedé con una licencia más bien cerradita de miras: Reconocimiento – NoComercial – CompartirIgual (by-nc-sa). Las características fueron las siguientes:

  • Obras derivadas. Hoy en día no tiene ya tanto sentido porque la mayoría de mis fotos llevan firma (más adelante explico por qué), lo que ya molesta un poco a otros artistas que quisieran hacer algo con ellas, y porque hoy por hoy son obras en sí mismas tal como las he ideado y no están pensadas para integrarse en otras obras ni resulta fácil de hacer. Si también tuviera fotos de stock (sin retocar) para que otras personas pudieran usarlas, las modificaciones estarían más que permitidas. También con wallpapers que tengo, ya que los acabados que otros artistas les pueden dar, puede resultar en una colaboración que atraiga a desconocidos a tu terreno o abra puertas a más colaboraciones.
  • No comercial. Supongo que si se podía sacar dinero con mis fotos (desde la distancia ahora veo harto imposible sacar dinero de aquellas fotos), quería ser la primera en saberlo. En general el humano medio tiene un sentido de la justicia muy desarrollado (y particular también), y eso de que otros cobren por lo que nosotros hemos trabajado (aunque no tuviéramos ni idea de que se podía cobrar por ello) no nos gusta un pelo.
  • Compartir igual. Puestos a compartir, “obligar” al que haga obras derivadas de tus obras a que lo haga también de una manera abierta es sembrar una semilla que puede germinar. Una pequeña contribución a la expansión de las licencias libres.
  • Atribución. Básico. Este es el punto álgido de las licencias CC. Sin necesidad de pedirte permiso (al contrario que el copyright), cualquiera que comunique o modifique tu obra, debe nombrarte, poner un link a tu página o ambas. Y cuantas más veces se produzca este nombramiento y desde más sitios diferentes, más estarás ganando. Más publicidad, más contactos, más oportunidades. Eso es lo que se pierden los de las licencias restrictivas, que en la mayoría de los casos, los que quieren usar o mostrar su obra sólo por no pedir permiso y esperar a la respuesta, o pasan de ella (y se pierde la consecuente publicidad), o directamente la roban y no ponen el origen para que el autor no se entere. En cambio con las CC, la gente sin ningún problema pone el link a tu web en el pie de la foto (incluso flickr genera el código de foto+pie automáticamente al ir a postearla), y estamos recuperando las costumbres de nombrar al autor de las obras que encontramos por internet (salvo los tumblr, que son caso aparte).

Esta licencia me ha dado muchas pequeñas alegrías y eso que desde mi punto de vista, mi uso de ella tira más hacia el copyright que hacia el copyleft, lo que seguro me ha cerrado puertas, ya que cuantos más niveles de colaboración permitamos, más gente usará nuestros trabajos y más se nos nombrará. Esta es una pequeña muestra de esas pequeñas alegrías que me ha proporcionado:

  1. delivr.net. Es una web de postales y con ella nos llevamos un buen susto. Fue la primera vez desde que había empezado a publicar fotos en la que me encontraba con un uso por sorpresa de mis fotos. Una compañera de clase me informó de que estaban usando nuestras fotos para postales en esta web. Ella había pedido que las retiraran y había cambiado sus licencias. A mí tampoco me hizo ninguna gracia ver mis fotos allí. Analicé la web y vi que sólo cogían fotos con licencia CC, y que en la postal generada aparecía también el nombre del autor. Después vi las demás fotos. Creo que me emocioné cuando vi junto a qué fotos estaban viéndose mis, en comparación, míseras instantáneas. Y toda la tensión retenida ante un posible robo, se convirtió en gratitud y emoción. Ahí fue cuando empecé a interiorizar ese nuevo tipo de licencias a las que estábamos haciendo un hueco.
  2. Cabecera en Wired. Esta es especial sólo porque me hace gracia que se juntaran una revista tecnológica importante como Wired y mis fotos de mujeres, los dos temas que más definen mi ocupación de tiempo o como queráis llamarlo. Simplemente… la usaron, y me nombraron. Y yo me llevé una bonita sorpresa cuando lo encontré.
  3. The Society of Janus para su revista Growing Pains. Esta es sin duda la colaboración que más ilusión me ha hecho. Una chica me escribió muy amablemente explicando a qué se dedicaban, y dejando claro que eran una asociación sin ánimo de lucro. Espera, espera… ¿Una asociación de voluntarios destinada a promover, apoyar y educar, a seguidores y no tan seguidores, sobre el disfrute y la práctica sana, segura y consensuada del BDSM? Una colaboración con esa temática no podía rechazarla, y la comunicación fue tan buena, que al mes siguiente me llegó a casa desde EEUU un ejemplar de la revista en la que habían publicado mi foto, y me dijeron que mientras yo quisiera, seguro volverían a por más.

Aparte de eso he recibido invitaciones a participar en colecciones, exhibiciones o libros temáticos externas a flickr, he cedido mis fotos para propósitos educativos u otros no lucrativos, etc.

¿Y por qué uso firma?

Por desgracia aún está muy extendido eso de que “lo que está en internet, es gratis/libre”. La gente busca algo en Google Images, lo encuentra, descarga la foto antes de que la web se llegue a cargar, y nunca más vuelve a saber de dónde la sacó. Lo pasas mal cuando te enteras de un uso ilícito o provechoso de tus fotos, incluso denigrantes (como fotos para ligar), pero no voy a luchar contra gigantes, seguramente la mayoría de las veces que me he encontrado con que me han robado fotos, habrá sido de esta manera. Me gustaría no usar firma, lo haría si todo el mundo se preocupara de mirar y cumplir la licencia, pero eso es una utopía. Si alguien me propone algo interesante, seguro que le paso la foto sin firma. Pero como no puedo educar a aquellos de los que no me entero que delinquen, al menos… que me hagan publicidad.

Y si de algo no puedo dejar de hablar después de las licencias, es del registro: Safe Creative. No lleva mucho tiempo en funcionamiento, pero nos facilita las cosas: un registro de propiedad intelectual online. No tiene nada que ver con la licencia que tengas, y no te otorga ningún derecho ya que la propiedad intelectual es tuya desde el momento en el que creaste la obra y si es que lo hiciste. Pero en caso de necesitar demostrar algún día tu autoría, digamos que es algo así como enviarte un sobre cerrado y matasellado a casa, y no abrirlo jamás a no ser que un día te encuentres en la necesidad de demostrar que tu obra estaba creada antes que la del supuesto autor del plagio.

Así que, para resumir… resulta que la razón principal (ojo, principal) de que yo use licencia Creative Commons no es su filosofía abierta, si no que es la licencia de la que más provecho saco. Publicidad gratis, la misma protección de mis derechos, y colaboraciones en proyectos no lucrativos (o sí) en los que adoro ser partícipe.

Gracias a estas cosas la gente me va conociendo y ya sea por encontrarme en internet o por el boca a boca, cada vez contactan más conmigo. A veces el proyecto es factible y otras (pocas) prefiero pasar. Soy un poco desastre (también un poco acojonada con mis capacidades) y los tiempos se alargan, pero mientras tanto a mí me hace feliz saber que a todas esas personas les hace ilusión que yo les saque fotos, y lo que es mejor, que no saben que a mí me hace aún más ilusión que a ellas =D

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2 comentarios

  1. Estoy completamente de acuerdo en el uso de la firma, y me parece normal que lo hagas. Igual en las fotos que licencias sin restricciones, o en las que haces por encargo a alguien, está bien en no ponerle firma, porque el que la coge, quiere la foto tal cual (para retocarla o lo que sea), y el que te la ha pedido, ya sabe quién la ha hecho.

    En el resto, el no firmarla es “dejar sin autor” a una foto que un día puede llegar a ser conocida por mucha gente. A mi me jode leer un libro, ver que es bueno, y no saber el autor para leer el resto de libros que ha hecho, o lo mismo con la música, una peli…

    Lo ideal para hacerte más publicidad sería que no solo pusieran tu nombre, si no un enlace a tu web, tu blog o tu flickr, y de esa manera la persona que le interesa la foto no tiene por qué “matarse” a buscarte en internet (en tu caso no es difícil encontrarte, pero sin nick o con uno más común, probablemnte sería más complicado).

    Me alegro al ver que tus fotos se van abriendo camino, aunque hace tiempo que no se ven fotos nuevas en tu flickr 😦


  2. Amén a todo.



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