h1

El discurso de Harol Pinter

diciembre 14, 2005

Es tristemente emocionante en días como hoy leer un discurso del premio novel de literatura 2005 acerca de un tema tan espinoso como las mentiras y las muertes de EEUU. Es algo que está ahí, algo que sabemos que está ahí, y que sólo necesitamos dos frases bien dichas para que queramos leer más y más y conocer todas las putrefactas infamias que se atreven a contar al pueblo estadounidense y mundial en general.

Copio un extracto, pero si algo os interesa este tema, os inquieta, os turba… por favor leed lo más importante del discurso, o el discurso completo (traducido por escolar.net) como yo he hecho, lo merece… De vez en cuando… hay que pensar. Y no digo pasar fugazmente por nuestra mente, si no pensar a conciencia, rumiar los datos que nos están dando, sopesar su importancia y el posible impacto en nuestras vidas y en la vida de nuestro mundo.

Todo lo que es virtud lo toca, no vaya a ser que alguien quiera seguir el buen ejemplo y se quede sin tajada. Todo lo que puede ser problema, lo compra. A todo el que puede mandar por encima de él, lo engaña.

Me cagüen el poder ejecutivo de EEUU y la ley que lo parió…

La invasión directa de un estado soberano nunca ha sido el método favorito de Estados Unidos. En la mayoría de los casos, han preferido lo que ellos han descrito como “conflicto de baja intensidad”. Conflicto de baja intensidad significa que miles de personas mueren pero más lentamente que si lanzases una bomba sobre ellos de una sola vez. Significa que infectas el corazón del país, que estableces un tumor maligno y observas el desarrollo de la gangrena. Cuando el pueblo ha sido sometido – o molido a palos, lo que viene a ser lo mismo – y tus propios amigos, los militares y las grandes corporaciones, se sientan confortablemente en el poder, tú te pones frente a la cámara y dices que la democracia ha prevalecido. Esto fue lo normal en la política exterior de Estados Unidos durante los años de los que estoy hablando.

La tragedia de Nicaragua fue un ejemplo muy significativo. La escogí para exponerla aquí como un ejemplo claro de cómo ve Estados Unidos su papel en el mundo, tanto entonces como ahora.

Yo estuve presente en una reunión en la embajada de los EE.UU. en Londres a finales de los ochenta.

El Congreso de Estados Unidos estaba a punto de decidir si dar más dinero a la Contra para su campaña contra el estado de Nicaragua. Yo era un miembro de una delegación que venía a hablar en nombre de Nicaragua, pero la persona más importante en esta delegación era el Padre John Metcalf. El líder del grupo de EE.UU. era Raymond Seitz (por aquel entonces el ayudante del embajador, más tarde él mismo sería embajador). El Padre Metcalf dijo: “Señor, dirijo una parroquia en el norte de Nicaragua. Mis feligreses construyeron una escuela, un centro de salud, un centro cultural. Vivíamos en paz. Hace unos pocos meses un grupo de la Contra atacó la parroquia. Lo destruyeron todo: la escuela, el centro de salud, el centro cultural. Violaron a las enfermeras y las maestras, asesinaron a los médicos, de la forma más brutal. Se comportaron como salvajes. Por favor, exija que el gobierno de EE.UU. retire su apoyo a esta repugnante actividad terrorista.”

Raymond Seitz tenía muy buena reputación como hombre racional, responsable y altamente sofisticado. Era muy respetado en los círculos diplomáticos. Escuchó, hizo una pausa, y entonces habló con gravedad. ‘Padre’, dijo, ‘déjame decirte algo. En la guerra, la gente inocente
siempre sufre’. Hubo un frío silencio. Le miramos. Él no parpadeó.

La gente inocente, en realidad, siempre sufre.

Finalmente alguien dijo: ‘Pero en este caso “las personas inocentes” fueron las víctimas de una espantosa atrocidad subvencionada por su gobierno, una entre muchas. Si el Congreso concede a la Contra más dinero, más atrocidades de esta clase tendrán lugar. ¿No es así? ¿No es por tanto su gobierno culpable de apoyar actos de asesinato y destrucción contra los ciudadanos de un estado soberano?”

Seitz se mantuvo imperturbable. ‘No estoy de acuerdo con que los hechos tal como han sido presentados apoyen sus afirmaciones’. dijo.

(…)

Estados Unidos apoyaron la brutal dictadura de Somoza en Nicaragua durante cuarenta años. El pueblo nicaragüense, guiado por los sandinistas, derrocó este régimen en 1979, una impresionante revolución popular.

Los sandinistas no eran perfectos. Tenían una claro componente de arrogancia y su filosofía política contenía un cierto número de elementos contradictorios. Pero eran inteligentes, racionales y civilizados. Se propusieron conseguir una sociedad estable, decente y
plural. La pena de muerta fue abolida. Cientos de miles de campesinos pobres fueron librados de una muerte segura. A unas 100.000 familias se le dieron títulos de propiedad sobre tierras. Se construyeron dos mil escuelas. Una notable campaña educativa redujo el analfabetismo en el país a menos de una séptima parte. Se establecieron una educación y un servicio de salud gratuitos. La mortalidad infantil se redujo en una tercera parte. La polio fue erradicada.

Estados Unidos denunció estos logros como una subversion marxista/leninista. Desde el punto de vista del gobierno de Estados Unidos, se estaba estableciendo un ejemplo peligroso. Si a Nicaragua se le permitía fijar normas básicas de justicia social y económica, si se le permitía subir los niveles de salud y educación y alcanzar una unidad social y un respeto nacional propio, los países vecinos se plantearían las mismas cuestiones y harían lo mismo. En ese momento había por supuesto una feroz resistencia al status quo en el Salvador.

(…)

Seis de los más eminentes jesuitas del mundo fueron asesinados brutalmente (…) Ese hombre extremadamente valiente, el arzobisbo Romero, fue asesinado mientras se dirigía a la gente. Se calcula que murieron 75.000 personas. ¿Por qué fueron asesinadas? Fueron asesinadas porque
creían que una vida mejor era posible y que debía conseguirse. Esta creencia los convirtió de forma inmediata en comunistas. Murieron porque se atrevieron a cuestionar el status quo, la interminable situación de pobreza, enfermedad, degradación y opresión que habían recibido como herencia.

Estados Unidos finalmente hizó caer el gobierno Sandinista. Supuso varios años y una resistencia considerable, pero una persecución económica implacable y 30.000 muertos al final minaron la moral del pueblo nicaragüense. Exhaustos y condenados a la pobreza una vez más.
Los casinos volvieron al país, la salud y la educación gratuita se acabaron. Las grandes empresas volvieron en mayor número. La ‘Democracia’ había prevalecido.

(más…)

Anuncios

4 comentarios

  1. Novel = inexperto.
    Nobel = Apellido de Alfred Nobel.

    Por comentar.

    Cuando saque tiempo, me leeré el discursillo a ver. Un besito, y a seguir bien.


  2. Sin Animo de ofender, solo por hacer una infantil defensa y por autoconfirmar mi “sabiduria”, ya sabeis como somos lo machos alpha, declararia :
    Nobel=Inventor de la dinamita….

    Un beso


  3. Perdóooon… vaya tiquismiquis… por esa regla de tres tampoco es un “premio novel”, porque tengo entendido que el tío es de carne y hueso =P

    Os llevaríais bien =P Ni caso, a mí también me gusta escribir bien, y por tanto que me corrijan 😉

    Un besito…


  4. Ufff… como se le queda a uno el cuerpo tras leer esto.



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: